En Conmemoración del Bicentenario de la Independencia del Paraguay.

Discurso de FERNANDO LUGO MÉNDEZ, Presidente de la República.

En el acto Inaugural de las Actividades de la Comisión Nacional de Conmemoración del Bicentenario de la Independencia de la República del Paraguay.

“En esta fecha tan significativa emprendemos el rumbo que debe necesariamente caminar un proyecto de país que pretende reconquistar su dignidad.

Decíamos ayer al presentar esta actividad ante la prensa que el cambio político del 20 de abril de 2008, en tanto cambio conquistado en un campo legítimamente electoral, necesita aún concretar su fase más importante, el cambio cultural.

Ese tiempo sin retorno cuando en la conciencia en el tejido íntimo del ser paraguayo se instale con la calidad de un morador que viene para vivir por siempre el componente innegociable de la dignidad.

En realidad, queridos amigos, queridos amigas, lo que deberíamos celebrar hoy y mañana con mucha fuerza es la construcción de un Paraguay.

No fue la colonia española el único sello de sometimiento que se clavo sobre los hombros del ser paraguayo en estos 500 años de historia. Hoy en día la pobreza, la miseria, la ausencia de conciencia crítica son síntomas de sometimiento, son signos de falta de soberanía y postración indigna que sobrevuela la angustia paraguaya.

Cuando hablamos de libertad, hablamos de dignidad y cuando hablamos de independencia, no estamos mencionando hechos en el pasado que adornan los libros de historia, sino debemos empezar a conjugar por fin y más vale tarde que nunca la independencia, en tiempo presente.

Muchos lazos que aún nos amargan a la dependencia de la ignorancia, la pobreza, de la ausencia de un proyecto en el futuro, lastimosamente ese es el país que heredamos. Reconstruirlo, necesita algo que mencionábamos antes, que se produzca el hecho rotundo del cambio cultural.

Paradójicamente, la dependencia cultural provoca individualismo, mientras que la liberación cultural genera solidaridad. Debemos proyectar de urgencia un Paraguay solidario que una sus manos, de 12 millones de manos para generar acciones constructivas que nos permitan superar el fantasma de la pobreza. Ya se que no es de hecho un discurso típico de un 14 de mayo, ya sé que es un caso de irreverencia no citar aquí a los héroes de nuestra independencia.

Pero esta instancia crucial de nuestra historia en la que estamos empezando a transitar por la recta final de la conmemoración del Bicentenario, me convoca como mandatario de la voluntad de un pueblo agobiado por el abandono de hace tantos años a pedir, a clamar por un actitud nueva de la soberanía que renueva tanta inclinación por la división innecesaria, por el odio sectario, por la ausencia de la capacidad de disentir para construir, tratando de fundar una nueva generación de paraguayos y paraguayas que pone la posta con las características éticas, culturales, educativas adecuadas para esa nación que soñaron nuestros héroes de la independencia y seguimos soñando hoy.

Hay una parte importante de la clase política que definitivamente se encuentra sentada sobre el coagulo de la corrupción y creemos que debe abandonar de una vez por todas la propiedad del poder político en Paraguay. Pueden hacerlo en homenaje a una nueva democracia que tiene que nacer sobre los cimientos que humildemente estamos construyendo.

Decimos también al recordar esta celebración que la independencia no puede seguir siendo un par de días al año en el calendario de 365 días. Y el concepto de la libertad debe instalarse transversal y dinámico como valor interior de cada paraguayo y de cada paraguaya, que sepa criteriosamente escoger su mundo, que siembre y coseche conciencia crítica, que valore la palabra libre y su derecho a expresarla y respete la palabra ajena y que vigile que ningún paraguayo o paraguaya tenga su libertad agobiada por poder alguno.

Al mismo tiempo, queremos recordar que la independencia tiene un cercano parentesco con la soberanía y la soberanía es un eje principalísimo en el proyecto que ganó la confianza en nuestros lectores del 20 de abril.

Nuestro gobierno se encuentra realizando acciones en su lucha por restablecer toda relación digna con los pueblos del mundo. En este orden, ha osado romper la larga tradición de dependencia de las migajas y espejitos que sirven como moneda de cambio para soslayar viejos reclamos. En el capítulo de la soberanía energética, tengan por seguro que hasta el 15 de agosto del 2.013 éste gobierno y éste presidente, no cesaran por un minuto en su reclamo de paridad en la administración y libre disponibilidad de nuestras represas compartidas con países vecinos.

Compatriotas, reiteramos esta convocatoria, trabajemos juntos para dibujar el paisaje más simbólico, coherente con aquel capítulo con amplio debate nacional sobre la libertad, la soberanía y la dignidad como valor agregado de nuestra vieja cultura tan agobiada por la dependencia. Basta del sí señor inexorable, el desdén hacia las edificaciones procesuales comunitarias y el individualismo que sembraron los señores del miedo. Hagamos un Paraguay para todos, no solo con el derecho de todos, sino con la corresponsabilidad de todos.

Señoras, señores, integrantes de la Comisión del Bicentenario, el Paraguay nuevo aguarda de ustedes un trabajo brillante que ayude a afirmar la independencia como una bandera que flamee todos los días con los vientos de la libertad.

Nuestro compromiso es responder muchas preguntas, qué es la independencia para un joven que busca angustiado los síntomas del futuro, mientras digita su mensaje de soledad, qué es la libertad para un niño mezclada con la basura, qué es la soberanía para la nueva vida reducida de los pobres indígenas, qué es la independencia para un país que nunca pudo vivir en completa independencia, incluyendo lo que paradójicamente se llama su periodo de independencia.

Qué sentido tiene la independencia cual doña María que vende yuyos refrescantes en la plaza de Villarrica o para Felipe que repara zapatos en Pilar. Preguntas que necesitamos responder para comprender el rumbo de nuestro proceso y el final deseado de esta historia de concienciación y asociación que deseamos emprender.

Me llena de satisfacción encontrar en el marco teórico de vuestros propósitos organizativos, operativos, en las líneas de acción que van definiendo la intención de construir un proceso participativo. La mejor obra, el mayor logro de esta comisión será construir el sentido de la libertad, el sentido de la independencia como línea de base de una nueva conciencia nacional.

Cualquier otro camino que no sea la participación, la construcción del sentido y el debate de la libertad como forma de diseñar nuestro futuro, corre el riesgo de ser una celebración que acabe con el cotillón conmemorativo sin consecuencia. Me consta que la idea es otra y eso me compromete a anunciar el mayor respaldo de este gobierno para el éxito de esta misión.

Compatriota, feliz día de la independencia, viva la patria, muchas gracias.

Fuente: www.bicentenarioparaguay.gov.py/objetivos.

 

Siglo XX y XXI Paraguayo (Parte 4)

Retorno a la democracia y reforma constitucional.

En la noche del 2 al 3 de febrero de 1989 se produjo el golpe de Estado protagonizado por el general Andrés Rodríguez contra el dictador Alfredo Stroessner. Con él terminaba la más larga dictadura paraguaya. Tras disolver el Parlamento stronista, el general Rodríguez convocó a elecciones para el 1 de mayo y anunció la legalización de todos los partidos, exceptuando el comunista.

El general Andrés Rodríguez, al momento, era Comandante del 1er. Cuerpo de Ejército, con asiento en las afueras de la Capital, y consuegro del Gral. Stroessner.

El 1 de mayo de 1989, el candidato del Partido Colorado, el presidente provisional Andrés Rodríguez, consiguió el 74,1% de los votos en la elección presidencial. En cuanto a la elección para diputados y senadores, el Partido Colorado alcanzó el 66,4% (mayoría de 2/3). Convocada por su gobierno y con fuerte influencia personal del presidente en algunos puntos claves para las garantías democráticas, la Constitución de junio de 1992 estableció un sistema democrático de gobierno y mejoró la protección de los derechos fundamentales.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_del_Paraguay#Retorno_a_la_democracia_y_reforma_constitucional

Fotografía: http://estilofemenino.blogspot.com/2009/11/ciudad-de-asuncion-capital-del-paraguay.html

 

 

Siglo XX y XXI Paraguayo (Parte 3)

Dictadura de Stroessner…

El 4 de mayo de 1954, ya nombrado general, Stroessner dio un golpe de estado con la finalidad de “mantener el orden”. Dado el interés en revestir legalmente dicho acto, la Junta de Gobierno del Partido Colorado, en su sesión del 5 al 8 de mayo, resolvió la necesidad de informar al entonces Presidente de la República, Federico Chaves, de la necesidad y conveniencia de presentar su renuncia (lo cual efectuó), designar al General Stroessner como candidato del partido para el periodo constitucional restante (1953-1958), y establecer el 15 de agosto como fecha de asunción del cargo por parte del nuevo Presidente. En esta fecha, la Asamblea Nacional, compuesta sólo por colorados, aceptó por unanimidad el nombramiento, y Stroessner asumió formalmente la Presidencia. El 9 de febrero de 1958, respaldado por el Partido Colorado y como candidato único, volvió a ser elegido presidente constitucional.

En 1959, Stroessner disolvió la Cámara de Representantes, compuesta solamente por colorados, y convocó elecciones generales. A partir de 1962 y hasta 1989 el sistema pasó a ser de pluralismo restringido. En 1967, el General-Presidente convocó una Convención Nacional para crear una nueva Constitución, permitiendo a los partidos febrerista y liberal formar parte de dicha convención. En 1963, Stroessner juró su tercer mandato. En 1968 se produjo la reelección de Stroessner, que juró su cuarto mandato el 16 de agosto. El sistema electoral vigente en las elecciones del 63 era el de mayoría con prima, consistente en la adjudicación de 2/3 de los escaños al partido que hubiese ganado la mayoría simple de votos. En 1977 fue necesario hacer una enmienda a la Constitución para poder reelegir al presidente sucesivamente y de forma vitalicia. En 1983 se celebraron elecciones generales, saldadas con un nuevo triunfo de Stroessner, que fue reelegido con el 90% de los votos.

A lo largo de 1986, y en los primeros meses de 1987, los componentes del ala radical del Partido Colorado se manifestaron varias veces como partidarios de que el general Stroessner, con sus setenta y tres años, se presentara otra vez para un nuevo mandato presidencial, que se iniciaría en 1988. Otra rama del partido propuso la candidatura de su hijo Gustavo, de cuarenta y dos años, teniente coronel de la Fuerza Aérea. El 14 de febrero de 1988, el general Stroessner fue nuevamente reelegido, por séptima vez.

La clave del éxito del General Presidente fue la conformación, ya intentada por sus antecesores militares (Franco, Estigarribia, Morínigo), de crear un estrecho vínculo de poder entre la Asociación Nacional Republicana, las Fuerzas Armadas y el Gobierno, quedando el general como eje de ese triángulo: Jefe del Ejecutivo, Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y Presidente Honorario del Partido Colorado. Durante todo su mandato, Stroessner fue eliminando, tanto en las Fuerzas Armadas como en el Partido Colorado, toda posible oposición a su persona. El país entró en un periodo en el que la prebenda y el clientelismo eran cotidianos.

El desarrollo económico se centró principalmente en la modernización de las infraestructuras, para lo cual se pusieron en marcha obras colosales e innecesarias, que dejaban un margen de ganancia personal muy elevado (la presa de Itaipú); en la venta de tierras a extranjeros para mantener el modelo agro-exportador, y en la ampliación del sector financiero en detrimento del industrial. En el orden social, las consecuencias de la dictadura fueron especialmente graves: el empobrecimiento campesino, la progresiva creación de focos marginales en centros urbanos, la alarmante destrucción del medio ambiente y una fuerte represión social y política.

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_del_Paraguay#Dictadura_de_Stroessner

 

 

 

 

 

 

 

Siglo XX y XXI Paraguayo (Parte 2)

Guerra civil de 1947.
Durante el gobierno de facto del general Higinio Morínigo el Paraguay vuelve a sumergirse en una guerra civil (1947) que dejó treinta mil muertos. En 1954 llega al poder por medio de un golpe de estado el general Alfredo Stroessner, quien sería derrocado en 1989 tras 34 años de dictadura militar.

En 1946, tras la expulsión del gobierno de los sectores más cercanos al Eje nazi, se forma un gobierno de coalición entre el Partido Colorado y el Partido Revolucionario Febrerista, en lo que se dio en llamar la Primavera Democrática que duró 6 meses.

El 13 de enero de 1947, el Partido Colorado, expulsó del gobierno al Partido Febrerista lo que condujo a la revolución o guerra civil de 1947 en la que una coalición del Partido Liberal, el Partido Revolucionario Febrerista y el Partido Comunista Paraguayo se alzaron contra el gobierno. El Partido Colorado aprovechando las grandes diferencias sociales existentes, promovió la participación de los pynandí («pies descalzos») logrando la victoria. A partir de entonces se consolidó la hegemonía plena del Partido Colorado, que finalmente llevaría al poder al entonces coronel Alfredo Stroessner. El sistema imperante durante el periodo 1947-1962 fue de partido único, siendo el Partido Colorado el único legal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_del_Paraguay#Guerra_civil_de_1947

Fotografía: http://revoluciondel47.blogspot.com/2010/11/la-hegemonia-colorada-1947-1954-de.html

 

Siglo XX y XXI Paraguayo (Parte 1)

Guerra del Chaco

A principios de siglo XX se inicia una sigilosa consolidación de su territorio por parte de Bolivia hacia territorio del Chaco Las autoridades españolas habían superpuesto las jurisdicciones en el Chaco Boreal, de modo que casi con las mismas razones de uti possidetis, tanto Paraguay como Bolivia tenían válido argumentos para reclamar el territorio. Por su parte, la Argentina había reconocido en 1872 que la mayor parte del Chaco Boreal -es decir al norte del río Pilcomayo- era paraguayo, pero en 1903 tras la anexión brasileña del Acre, territorio hasta entonces boliviano, y por el “Tratado de Petrópolis” Brasil “en compensación” le “reconocía” a Bolivia el control sobre todo el Chaco Boreal, de este modo Bolivia estableció precarios fortines, como el de Camacho -actual Mariscal Estigarribia-, concretamente, hasta casi 1900 ningún país tenía un control efectivo sobre el Chaco Boreal exceptuando sus “bordes”, Paraguay poseía el fuerte Olimpo, Villa Occidental (actual Presidente Hayes) y cerca de Villa Occidental el -hoy en ruinas- Presidio de López, algunas compañías privadas poseían pequeños desembarcaderos a orillas del río Paraguay -por ejemplo Puerto Sastre-, de modo que es difícil hablar de una “penetración boliviana en el Chaco Boreal a expensas de territorios entonces paraguayos, en los hechos era una tierra de nadie que estaba poblada por los aborígenes llamados en guaraní “guaycurúes” o “mbayás”; lo que parece más cierto es que a Paraguay, por razones geográficas le correspondía el sector occidental del territorio en litigio y a Bolivia el oriental, aunque era muy difícil -dado el relieve de la región, precisar límites concretos, sin que los sucesivos gobiernos nacionales pudieran hacer nada para impedirlo debido a que el país estaba sumergido en constantes guerras internas (levantamiento del coronel Albino Jara en 1904 y del coronel Adolfo Chirifé en 1922).

La guerra se hizo inevitable cuando después de cuatro años de escaramuzas aisladas de pequeñas escuadras bolivianas y paraguayas, el Ejército paraguayo logró juntar quince mil hombres para poner fin a dichas escaramuzas marcando su poderío bélico en la reconquista de un fortín, epopeya histórica denominada como Batalla de Boquerón 1932), lo que resultó ser una gran maniobra militar que llamó al país altiplanico de Bolivia a responder meses después con la misma violencia pero la declaración oficial de guerra no llegó hasta 1933 por parte del Paraguay.

Tras tres años de conflicto, Paraguay retomó extensos territorios pero no prosperó su pretensión de marcar la frontera a partir del río Parapiti en el oeste, cerca de las poblaciones hoy bolivianas de Charagua y Villa Montes y de los ríos Tucavaca y Bambural en el norte, hasta donde el ejército paraguayo obligó a replegarse al ejército boliviano. Tras la firma del Protocolo de Paz, con la firme acción del canciller argentino Carlos Saavedra Lamas (ganó el Premio Nobel de la Paz por esa gestión) en 1939 las fronteras quedaron marcadas por líneas geodésicas (casi siempre límites secos) como en la actualidad por fuerte presión de Estados Unidos.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_del_Paraguay#Guerra_del_Chaco

Fotografía: http://www.rfi.fr/actues/articles/074/article_174.asp

 

Historia del Paraguay (Parte 3)

Guerra de la Triple Alianza

Las consecuencias de la Guerra de la Triple Alianza (1865-1870) fueron funestas, costando la pérdida de dos terceras partes de todos los hombres adultos y gran parte del territorio (incluyendo la que estaba en pacifica disputa con el Imperio de Brasil) La situación creada derivó en un estancamiento económico que se prolongaría durante la siguiente mitad del siglo.

En la Guerra de la Triple Alianza faltó muy poco para que el Paraguay quedara exterminado totalmente. La población que superaba los 1.300.000 habitantes antes de la conflagración, quedó reducida a 200.000 habitantes de los cuales aproximadamente el 10 % eran hombres, en su mayoría niños, ancianos y extranjeros.

La industria y el comercio sufrieron un duro golpe. Los templos y casas particulares fueron saqueados cargándose los barcos brasileños y argentinos ubicados en el puerto de Asunción.

Los primeros hombres que se reintegraron en al post guerra, fueron los ex-combatientes que escaparon con vida de la contienda bélica, los que durante el conflicto permanecieron en el extranjero vinieron con los aliados perteneciendo a la “Legión Paraguaya” y los que estaban estudiando becados en Europa al iniciarse la guerra y no habían podido entrar al país por esta causa.

De la nación floreciente de la época de los López solo quedaron ruinas y escasos sobrevivientes. Destruida la riqueza pública y privada, desaparecidos los organismos jurídicos y culturales, reducida la población a su mínima expresión.

La guerra de la Triple Alianza fue costosa y sangrienta para todos los combatientes especialmente para el Paraguay que perdió más de la mitad de la población. Para 1870 el Paraguay era una tierra de mujeres, niños e inválidos; un país sin hogar y en desesperación.
Asunción hacia 1892.

De los pocos extranjeros que llegaron al Paraguay, casi todos se casaron con paraguayas; éstos eran hombres de 20 a 40 años de edad. Debido a la guerra y a los pocos casamientos, el número de hijos naturales creció en relación a la población total. A pesar de los cambios demográficos y los grandes sacrificios de la mujer paraguaya hubo pocos cambios en su posición o status en la vida paraguaya luego de la guerra. Las campesinas conservaron su rol predominante en la agricultura.

En 1870, Paraguay es un país arruinado que ha perdido gran parte de su población, especialmente la masculina adulta. El país se ve sometido a una ocupación brasileña que dura seis años. Se promulga una nueva Constitución que estará en vigor hasta 1940.[youtube=http://www.youtube.com

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_del_Paraguay

Historia del Paraguay …(Parte 2)

Inicio del período Independiente…

El derrocamiento del poder español, mediante la intimación al Gobernador Velasco ocurrió en la noche del 14 al 15 de mayo de 1811, culminando una conspiración liderada por Pedro Juan Caballero. El destituido gobernador integró aún la primera Junta Provisional, junto al capitán Juan Valeriano Zeballos y el Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia, hasta que acusado de negociar con los portugueses para defender la monarquía aún al precio de depender del Imperio portugués, Velasco fue expulsado de la Junta.

Después de un período de Consulado (esto es, en el sentido de Cónsul romano como sistema compartido de gobierno) con Francia y Yegros, y posteriormente solo de Francia, la dictadura de éste se inició como resultado del Congreso del 3 de octubre de 1814, que lo nombró dictador supremo de la República. El largo y rígido gobierno de Rodríguez de Francia significó por una parte la férrea defensa de la independencia paraguaya, pero asimismo el encierro del país, que el dictador consideró necesario para cumplir los objetivos que se había propuesto.

Gaspar Rodríguez de Francia en 1816, ante el fortalecimiento del unitarismo en la Ciudad de Buenos Aires, convocó al Congreso, donde sus partidarios consiguieron la declaración de la Dictadura Perpetua y la “autodisolución” (en realidad la “autodisolución” fue instigada por Rodríguez de Francia) del mismo Congreso.

La débil resistencia al estilo de gobierno de Rodríguez de Francia por parte de ciertos sectores, que venía desde la primera etapa, cristalizó en una conspiración comandada por Fulgencio Yegros duramente descabezada luego por el Dictador, con el fusilamiento de sus principales figuras en 1821. A pesar de la dureza de su gobierno, se calcula que no más de 40 personas fueron ejecutadas en casi 30 años de poder omnímodo, en una período en que en las provincias vecinas se desangraron decenas de miles de muertos en guerras fratricidas. En los últimos años de su gobierno dio asilo al caudillo uruguayo José Gervasio Artigas, con quien había mantenido fuertes disputas en el pasado, y le protegió ante la persecución (y amenazas de invasión al país) del caudillo entrerriano Francisco Ramírez, su ex-lugarteniente y entonces perseguidor.

José Gaspar Rodríguez de Francia murió el 20 de septiembre de 1840.

La inserción de Carlos Antonio López en la vida política del país se inició a la muerte de Rodríguez de Francia, cuando fue designado consejero y secretario de Mariano Roque Alonso durante el gobierno de la Comandancia de Armas. Posteriormente, en 1841 es nombrado cónsul del Paraguay (en el mismo sentido que antes Francia y Yegros) En 1844, el Congreso le otorgó poderes de presidente de la República, por diez años.

Carlos Antonio López continuó, aunque con un estilo diferente, abriendo lentamente al país al exterior, la defensa de la independencia paraguaya, amenazada especialmente por la negación del Gobernador de Buenos Aires Juan Manuel de Rosas de reconocer la independencia del país y su insistencia en seguir considerando que la incipiente Argentina tenia derechos sobre la antigua Provincia del Paraguay, heredados del dominio español.

Entre las acciones de progreso del gobierno de López se destaca la creación del primer periódico nacional: El Paraguayo Independiente, de la Flota Mercante y del Ferrocarril; la puesta en marcha de la fundición de Ybycuí, los arsenales nacionales, y la contratación de unos 200 técnicos europeos que aportaron su conocimiento y su trabajo para la modernización de la capital y del país. La educación y la cultura fueron otros campos muy favorecidos por iniciativas de Don Carlos, quien cumplió un segundo y un tercer periodos de gobierno, hasta su muerte, en 1862.

A esta, después de un mes de negociaciones, su hijo Francisco Solano López, de 36 años, es elegido Presidente de Paraguay. Este -con una fina educación- había encabezado en 1853 un viaje de más de un año y medio a Europa -como Embajador de su padre- a fin de obtener reconocimiento de la independencia del país y fue quien cerró los tratos con las compañías inglesas (principalmente) que le vendieron al país la tecnología necesaria para un despegue económico e industrial descollante para esos años, sin recurrir a préstamo alguno, a más de ser quien contratara el par de centenares de técnicos europeos que la pusieron en práctica.

Sin embargo, a pesar de los consejos de su padre en cuanto a manejar las relaciones internacionales con prudencia, su admiración por Luis Napoleón (a quien conoció en 1853 cuando éste acababa de autoproclamarse emperador) lo llevó a una política cada vez más riesgosa, que culminó en el ataque al Imperio del Brasil (Diciembre de 1864) y a la República Argentina (invasión paraguaya a la Provincia de Corrientes en 1865) que desencadenó la catastrófica Guerra de la Triple Alianza (1865–1870)

Historia del Paraguay (Parte 1)

Independencia del Paraguay 1811…

En 1806 y 1807 se producen las Invasiones Inglesas que ocupan las zonas del Virreinato del Río de la Plata correspondientes a la Banda Oriental y a gran parte de Buenos Aires, desde Asunción y desde Córdoba se enviaron tropas que apoyaron en la victoria contra los atacantes. Las Invasiones Inglesas demostraron a los habitantes del virreinato que el poder español era poco competente y que las poblaciones nativas podían autogobernarse.

En 1810 llegó a Buenos Aires, capital del virreinato del Río de la Plata, la noticia de que España había sido ocupada por tropas francesas de Napoleón Bonaparte. Los patriotas argentinos prepararon el movimiento revolucionario. En Buenos Aires se reunieron en un Cabildo Abierto y establecieron la Primera Junta (25 de mayo de 1810) con el objetivo de formar un congreso de todas las provincias del Virreinato del Río de La Plata, es la Revolución de Mayo.

En 1810, debido a la Primera Junta independiente de Buenos Aires, el gobernador realista de Asunción, Bernardo de Velasco remitió a Buenos Aires una nota comunicando la separación de la Provincia del Paraguay del Virreinato del Río de La Plata, Velasco y sus adeptos formaron una junta el 24 de junio de 1810, junta que reiteró su fidelidad a la monarquía española de Fernando VII.

A fines de 1810 las tropas al mando del General Manuel Belgrano marcharon en una expedición para libertar al Paraguay e intentar sumarle a las recién creadas Provincias Unidas del Río de la Plata, pero las escasas fuerzas de esa expedición no recibieron apoyo local y fueron derrotadas en la batalla de Tacuarí (9 de marzo de 1811) y en la de Paraguarí por los realistas entre quienes hasta entonces revistaban los generales Fulgencio Yegros y Cabañas. Ésta batalla, y la huida en la ocasión del gobernador español Velasco (al pensar que habían tenido un revés militar) se considera como el comienzo de una toma de conciencia de las propias fuerzas por parte de la oficialidad paraguaya que había entrado en contacto con Belgrano y sus oficiales al firmarse un armisticio, tal toma de conciencia que llevaría al año siguiente a la declaración de la independencia, derrocando a las autoridades españolas locales, el 14 de mayo de 1811 se suele decir que esta fue la única declaración de independencia pacífica en la América del siglo XIX, lo cierto es que los españoles o realistas se vieron imposibilitados de atacar ya que las Provincias Unidas del Río de la Plata que enfrentaban a los españoles impedían todo avance de estos hacia el estado del Paraguay.. El 14 de mayo de 1811 estalló el movimiento revolucionario paraguayo dirigido en lo militar por el capitán Pedro Juan Caballero y en lo político por el gobernador Velasco, lo componían además Juan Valeriano Zeballos y José Gaspar Rodríguez de Francia. Velasco sería destituido antes de un mes.

El 17 de junio de 1811 un congreso nombró una junta gubernativa presidida por Fulgencio Yegros. Se estableció un proyecto de confederación entre las Provincias Unidas del Río de la Plata y Paraguay, pero los intereses contrapuestos de las elites porteñas y asuncenas chocaron a despecho de las intenciones de los patriotas y los pueblos, tal desinteligencia fue incentivada por el Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve. El 12 de octubre de 1811 se firmó con el enviado de Buenos Aires, el General Manuel Belgrano, un Tratado de Amistad, Auxilio y Comercio.

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